Si te lo tengo que pedir… Ya no lo quiero

En otras ocasiones os he hablado de uno de los pilares fundamentales para el éxito de las relaciones de pareja: la comunicación. Hoy os voy a hablar de uno de los mitos más extendidos sobre el amor, que en realidad, contribuye a poner barreras a esa comunicación, dificultando la buena relación entre los miembros de la pareja (ver: errores en la comunicación: ¿qué hacer?).

«Si te lo tengo que pedir, ya no lo quiero«. Esta idea de que si nuestra pareja realmente nos quiere, no nos harán falta palabras para comunicarle nuestras necesidades y deseos nos lleva a una muy peligrosa conclusión: «Entonces, si no sabe lo que quiero y tengo que pedírselo, es que no me quiere de verdad». Así, se le atribuye a la pareja el poder de leer nuestra mente e interpretar nuestros más profundos deseos sólo con una mirada o un gesto. De todo esto deriva la creencia de que si nos vemos obligados a pedirle algo a nuestra pareja, lo que haga ya no va a tener el mismo valor que si fuera un gesto espontáneo. 

Un ejemplo de la difusión de este mito es el famoso texto atribuido a Frida Kahlo: “No te voy a pedir que me des un beso (…) Tampoco voy a pedirte que me abraces cuando más lo necesito, o que me invites a cenar el día de nuestro aniversario (…) Tampoco te voy a pedir que me escuches cuando tengo mil historias que contarte. No te voy a pedir que hagas nada, ni siquiera que te quedes a mi lado para siempre. Porque si tengo que pedírtelo, ya no lo quiero”. 

Decidirte a comunicar lo que quieres a tu pareja es el primer paso para superar las barreras que os separan. Si no, las parejas al desconocer las necesidades del otro y sus deseos, se ven incapaces de darle a la otra persona lo que quiere.

«Si te lo tengo que pedir…» es porque sé que no lees mi mente y porque no siempre vas a poder interpretar mis deseos.

«Si te lo tengo que pedir…» y lo haces, agradeceré que lo hayas hecho, pues mi petición fue escuchada y atendida.

«Si te lo tengo que pedir…» y no lo haces, lo entenderé, porque no somos esclavos el uno del otro, y porque si no lo hiciste debiste tener motivos para no hacerlo, que espero que hayan sido para el bien de los dos y no por capricho de «aquí se hace lo que yo quiera y ya»

«Si te lo tengo que pedir…» y lo haces sólo porque sí, sin que mueva algo dentro de ti, entonces ahí sí, «ya no lo quiero».


Si lo quieres, pídelo.

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