La motivación y el compromiso son la base necesaria para alcanzar un objetivo, sin embargo, no son suficientes. En la mayoría de los casos no conseguimos alcanzar los objetivos que nos proponemos a pesar de nuestras buenas intenciones (¿cómo van los propósitos de año nuevo?).
¿Cómo podemos pasar de la intención de hacer algo a la conducta real de hacerlo?
Una de las razones por las que no trasladamos las intenciones a acciones concretas es porque no hacemos planes adecuados sobre cómo, cuándo y dónde implementar la acción. Lo mejor para alcanzar nuestros objetivos es realizar un plan concreto que abarque las siguientes fases:
1º Especificar cuál es nuestra meta (¿qué es exactamente lo que queremos conseguir?)
2º Identificar las posibles dificultades que puedan ir surgiendo y pensar una estrategia para hacerles frente (¿qué dificultades me puedo encontrar cuando empiece a realizar el plan? ¿Qué es lo que me puede resultar más difícil? ¿Se me ocurre algo que pueda hacer para que me resulte más fácil?)
3º Crear un plan a través de frases si (dificultad) ➡ entonces (estrategia) (Es decir: si me ocurre esta dificultad, entonces haré esta estrategia para superarla).
Según el psicólogo Peter Gollwitzer es un 61% más probable que consigamos nuestro objetivo si no solamente formulamos la meta, sino que usamos también las frases si ➡ entonces.
