Estilos de comunicación, ¿Qué es la asertividad?

Los estilos de comunicación son patrones de comunicación formados por elementos de distintos tipos: verbales (lenguaje hablado o escrito), no verbales (gestos corporales y muecas) y paraverbales (volumen, entonación, ritmo, pausas,…). Estos estilos describen la forma en la que intercambiamos información e interactuamos con los demás.

Existen tres tipos de estilos de comunicación: agresivo, pasivo/inhibido y asertivo. En función del estilo que utilicemos provocaremos en el receptor distintas reacciones y expectativas; mientras que unos estilos facilitan la interacción social otros, por el contrario, dificultan la comunicación eficaz.

La asertividad es el estilo de comunicación más deseable para la mayoría de las situaciones. Consiste en expresar de manera directa lo que sentimos y pensamos, siempre que esto no incomode de manera excesiva a alguien. Se trata de comunicar de manera honesta pero sin dominar ni incomodar a la otra persona, estableciendo un equilibrio entre los propios intereses y los suyos para que así la comunicación fluya sin complicaciones. Utilizo este tipo de comunicación cuando: expreso mis opiniones y sentimientos, reconozco y expreso mis derechos, y reconozco y respeto los derechos de los demás.

¿Qué digo cuando soy asertivo? «Pienso que…», «Siento que…», «Me gustaría que…»

¿Cómo lo digo? Voz y gestos firmes, entonación y velocidad agradable, contacto ocular, postura relajada y erguida, distancia interpersonal adecuada.

Es importante que sepamos identificar los distintos patrones ya que sólo así podremos dejarlo atrás y mejorar nuestra asertividad. Vamos a ver entonces, en qué consisten los otros dos patrones existentes:

La comunicación agresiva se caracteriza por imponer nuestro punto de vista por encima del de la otra persona, sin tener en cuenta su opinión o sus derechos. Utilizamos este estilo de comunicación cuando: amenazo, insulto o humillo; no respeto los derechos de los demás, invado el espacio de otros y se hace siempre lo que yo digo. La comunicación agresiva está llena de reproches, agresiones verbales, críticas y acusaciones. Desde aquí es muy fácil caer en mensajes destructivos.

¿Qué digo cuando soy agresivo? «Si no lo haces…», «Deberías…», «Lo digo yo y punto»

¿Cómo lo digo? Gritos, mirada desafiante, gestos de amenaza, tono de voz elevado, tensión muscular, no se respetan las distancias.

Por último, la comunicación pasiva/inhibida se caracteriza por la inhibición o no expresión de las emociones, pensamientos u opiniones. Normalmente, las personas que utilizan este estilo de comunicación tienen el temor de no agradar a los demás. En este tipo de comunicación: no expreso mis opiniones ni mis sentimientos, no defiendo mis derechos, hago lo que me dicen los otros, superponiendo las opiniones y preferencias de los demás a las propias.

¿Qué digo cuando estoy inhibido? «¿Te importa mucho si…?», «Bueno, supongo…», «Lo que tú digas…»

¿Cómo lo digo? Voz baja y temblorosa, mirada al suelo, postura nerviosa e insegura, distancia interpersonal amplia.

Interactuar con los demás de forma asertiva genera mejores relaciones e interacciones sociales. La asertividad favorece muchos aspectos de las relaciones: favorece que el receptor se sienta comprendido, facilita la resolución de conflictos, favorece el respeto, la seguridad y la confianza. 

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